La institucionalización de la corrupción
Hablar de la corrupción y del gobierno en nuestro país es como si habláramos sobre el día o la noche, del agua y del aceite, pues si observamos, por una parte, pareciera que son palabras que se sobre ponen de una entre la otra e incluso se rechazan entre sí, pero a la vez que se yuxtaponen a tal grado que, se puede decir que una no podría subsistir sin la otra.
Por eso, cuando hoy nos referimos a un gobierno a un político o algún servidor o funcionario público, sin importar su nivel, en automático lo estamos enlazando algún acto de corrupción, algo para para nosotros como mexicanos, pareciera que lo vemos normal, cotidiano e impune, al grado que nos ha parecido indiferente.
Indiferencia que ha llevado a los últimos gobiernos, a darse el lujo de aprovechar al máximo la abstinencia de la sociedad ante un reclamo y saquear lo mayormente posible a las arcas del erario, pero no solo eso, sino, además, el actual gobierno del presidente de todos ustedes, Enrique Peña Nieto, en conjunto con todos los demás gobernadores del llamado “el nuevo PRI”, tuvieron el descaro de la corrupción se institucionalizará.
Es decir, la corrupción, ahora, no solo es parte de los gobernantes, de algún funcionario o servidor público, sino que también de las propias instituciones gubernamentales, que han sido inmiscuidas en ese mal social, al grado que hoy, se realizan actos de corrupción a nombre de algún ente público, ya sea directamente desde embestidura presidencial o estatal, así como de sus secretarías de gobierno o entidades paraestatales e incluso de instituciones educativas.
Por lo cual podemos inducir que, al transgredir la figura institucional de los entes gubernamentales, entre el conjunto de esas entidades, nuestros gobernantes han creado una nueva entidad gubernamental, cuyo objetivo es encargarse de los actos de corrupción, es decir, hoy tenemos una figura multidimensional de una secretaría de estado de la corrupción.
Algo que hacer ver que, no tenemos gobernantes ineptos, incapaces e ineficientes, por el contrario, vemos que cuentan con bastante sapiencia, pues se necesita gran ingenio crear una red de corrupción entre los gobernantes, instituciones y claro está entre las personas que promueve e incitan a la corrupción.
Hasta donde llegará, hasta donde nosotros queramos permitirlo, pues hasta donde sabemos cada día que pasa, salen a la luz más y más actos de corrupción del gobierno peñista y priista, por lo que al final está en nuestras manos permitir que sigan profanando nuestros recursos o simplemente ser cómplices de ellos al no realizar alguna oposición al respecto.