Como lo marca nuestra constitución, al día de hoy legalmente se ha declarado a Andrés Manuel López Obrador como Presidente Electo de nuestro país, esto es, la máxima autoridad electoral en México, la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, califico de legal la contienda pasada, dando como resultado su validez y entregando con ello a López Obrador su constancia presidente electo.

A partir de la entrega de dicha constancia, en nuestro país por un breve periodo, legalmente tenemos dos presidentes, el constitucional y el electo, el primero de ellos es el titular del poder ejecutivo y el segundo es la figura jurídica que se le otorga al candidato que obtuvo el mayor número de votos una vez realizada la validez de la elección.

La diferencia trascendente entre uno y el otro es que, el presidente constitucional puede, entre otras cosas:

• Promulgar y ejecutar las leyes que expida el Congreso.

• Nombrar y remover libremente a los Secretarios de Estado, embajadores, cónsules y demás empleados superiores del gabinete.

• Preservar la seguridad nacional

• Dirigir la política exterior, así como la celebración de convenios y tratados internacionales

• Convocar al congreso a sesiones extraordinarias.

En cambio, el presidente electo está impedido para realizar alguna de estas y demás facultades que le confiere la constitución a la figura del presidente constitucional. Por lo que únicamente se encuentra delimitado para ejercer funciones correspondientes al presupuesto encaminado a la transición presidencial.

Entonces, quizá se pregunte, ¿para qué dar la figura de presidente electo, si no puede realizar alguna función?, pues bueno, dicha constancia de presidente se le otorga, para que por conducto del congreso se expida un bando solmene en todo el país, en el que se anuncia que, Andrés Manuel López Obrado, es la única persona que fungirá como presidente constitucional, una vez concluido el periodo del actual presidente, por haber sido así la voluntad de la ciudadanía.

Además de que con dicha constancia se reconoce que la elección se desarrolló conforme a derecho, no dando lugar alguno incertidumbre de la contienda. Lo que si podemos asegurar con la designación de presidente electo es que, se inicia formalmente la transición de poderes, por lo que para veamos cumplir las promesas de López Obrador, tendremos que esperar después del 1º de Diciembre.

 

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