Toda experiencia en las personas genera una huella en su conciencia (Freud), toda experiencia se convierte en origen y fundamento de todo conocimiento (Locke), es así que todo hecho en la experiencia de los sujetos determina quiénes fueron, qué son y qué anhelan.

Los pueblos, como los sujetos, tienen un pasado que determina lo que hoy son, lo que hoy demandan y también sus expectativas sobre las que configuran su vida cotidiana, y es por ello que la memoria y el ser de un pueblo aloja un conjunto de deseos o bienes, materiales o inmateriales, conscientes o reprimidos: el pueblo aloja ritos, costumbres, tradiciones que conserva puesto que son herencia de sus padres y se recrea en ellos; cobija también promesas incumplidas que a lo largo del tiempo han sido un veneno que lentamente desgasta su cuerpo; el pueblo tiene una resistencia al olvido de la violencia sobre su organismo, no olvida la violencia y las heridas que aún no sanan porque no ha iniciado el tratamiento para ellas…

Si bien un pueblo exalta los hechos que le dieron vida y libertad, destaca los grandes acontecimientos y reformas que motivan a sacar el corazón en la vida cotidiana, no todo es amor, no todo es corazón. Los abuelos y los padres narran a sus hijos las grandes historias que enorgullecen a la familia pero generalmente reprimen sus pecados, omiten errores que no fueron corregidos, no muestran sus vicios, ocultan sus malas decisiones al grado de intentar borrar testimonios… tarde o temprano – según la madurez y conciencia de los hijos – los padres y los hijos se enfrentarán en una escena donde los “segundos” cuestionarán, reprocharán y se opondrán a los padres para revelar la verdadera historia de la familia.

Los pueblos indígenas de México no olvidan que fueron reducidos a esclavos por los terratenientes y que fueron utilizados como carne de cañón en la independencia y la revolución para después ser olvidados; los pueblos no olvidan sus lenguas y tradiciones que un gobierno autoritario pretende borrar con el slogan “bienvenido a la modernidad”, 2 de octubre no se olvida, no se olvida el genocidio y los crímenes de lesa humanidad perpetrados desde y con el consentimiento de altos mandos en el poder del PRI, no se olvida la privatización de la empresas nacionales, no se olvida la impunidad el asesinato de Colosio, la matanza de Acteal, los “daños colaterales” de la guerra contra el narcotráfico, no se olvida la desaparición de Luz y Fuerza del Centro junto con su despido de cientos de empleados, no se olvidan los fraudes electorales en contubernio con los poderes de la televisión, no se olvida que los tecnócratas privilegian a los grandes empresarios y sacrifican a las pequeñas y medianas empresas, nos e olvida que las reformas educativas sólo han servido para poner en bandeja de plata la mano de obra de miles de jóvenes sin importar su formación humana, no se olvida, Atenco, no se olvida. Los pueblos como las personas no olvidan simplemente porque esperan y exigen justicia, lealtad a los principios y compromisos contraídos.

PD. Saludos a quienes no olvidan y su memoria es una búsqueda de justicia diaria. Salud!

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