El ejemplo empieza en casa
Mucho se ha hablado y dicho sobre un gobierno austero, sobre todo desde hace un par de años a la fecha, ha destacado este tema en el gobierno federal, mediante los decretos de austeridad, cuya finalidad ha sido realizar grandes recortes presupuestales a programas y organismos de gobierno que no son prioritarios, según quienes lo proponen.
Ahora una cosa, es decir, proponer y ejecutar métodos de austeridad en diversas medidas o acciones, y otra cosa, es que dichas medidas o acciones se apliquen concretamente, sobre todo a quien las proponen y ejecutan. Porque, como lo he señalado en mis diversas opiniones, para que tengamos realmente un gobierno austero, éste debe empezar por sí mismo, poniendo el ejemplo.
Y es que, en los últimos días se ha vuelto a retomar el este tema, ahora no ha sido para confrontar una crisis económica, hoy lo es para “solidarizarse” con el pueblo mexicano, esto a razón del alza de los combustibles, tal ha sido el revuelo, que diversos sectores políticos han planteado realizar más recortes a sus propios presupuestos, en cierta medida.
Y digo que ha sido en cierta medida, porque nuestros legisladores federales exigen recortes al ejecutivo federal, mientras que ellos no realizan recortes a su dieta, es más, han tenido el descaro de asignar mayor presupuesto al gasto de combustible, porque para ellos es imposible realizar gastos ajenos a su salario.
Los partidos políticos, exigen a sus legisladores que disminuyan su salario, e incluso han mencionado que no es necesario un descuento a la dieta que perciben, pero que, si lo hagan a las “prestaciones personales” que reciben, a los bonos por “desempeño” que se auto asignan. Pero los líderes de dichas organizaciones políticas, reniegan en que se les quite o diminuta la participación económica que perciben del erario.
Ni que decir del poder judicial, ha establecido disminuir el presupuesto asignado para la administración de justicia, eliminando la creación de nuevos centros judiciales, así como la asignación de plazas y creación de nuevos empleos, e incluso y si fuese necesario ejecutar recorte de personal “innecesario”. Pero sin la rémora posibilidad de que disminuyan su salario de los más altos funcionarios judiciales que en algunos de ellos sobre pasa el medio millón de pesos mensuales.
Y así podríamos seguir mencionando algunos otros ejemplos de donde se proclama un gobierno austero cuando en realidad, nadie quiere dejar de percibir sus abundantes sueldos, haciendo todo esto una ficción.
Aunque hay que destacar y reconocer, aquellos funcionarios públicos tanto en lo federal como en lo local que han optado y dando el ejemplo con ellos mismos, en realizar un gobierno realmente austero, ya de por sí es precaria la participación que perciben algunos de estos, no obstante, han dejado aún lado la indiferencia y realmente solidarizarse con la situación social que estamos padeciendo.
Ahora, lo que no han dicho alguno de estos políticos austeros, que harán con el dinero que van a ahorrar, porque al final ese presupuesto ya les fue asignado para gastar. Es aquí donde a nosotros como ciudadanos responsables, debemos estar al pendiente y vigilar que dicho recurso no lo vaya a sacar de una bolsa para ahorrar y meterlo a otra para gastar.