Martes, 24 Octubre 2017

E El baúl del recuerdo

A la memoria de Moisés Báez González

Ratio: 5 / 5

Inicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activado
 

“Perdió la vida de una manera que nos rompe el corazón pero que también nos llena de indignación, su muerte no fue en vano, porque su valiente acción salvó a su familia que tanto amaba, siempre lo recordaremos como un ciudadano ejemplar como un joven héroe que nos dio una muestra de valentía…ahora nosotros, la familia Báez González agradece a toda la ciudadanía…, ya que el Estado y municipio han fallado en otorgar seguridad a nuestros pueblos, nos encontramos actualmente en completo estado de indefensión ante el embate del crimen organizado que ha violentado a muchos de nuestros hogares y a las personas que aquí vivimos.”

Palabras de Laura, quien fuera novia de Moisés.

Hoy el Baúl de los Recuerdos se abre para comentar que aquella mañana del treinta de abril de dos mil dieciséis parecía un día tranquilo en la vida de los ciudadanos de Zacatelco; el sol, en su magnificencia, brillaba en todo su esplendor; los pájaros revoloteaban alegres, como dando gracias al creador por un nuevo amanecer; la gente caminaba presurosa para llegar a su destino.  Mientras que algunos jóvenes se disponían a hacer ejercicio, otros más, se trasladaban a la escuela. Y claro, la gran mayoría de los niños había despertado con la ilusión de celebrar el día del niño. 

Sin embargo, un trágico acontecimiento alteraba la tranquilidad, paz y sosiego de los ciudadanos de la comunidad y enlutaba irremediablemente la casa de la familia Báez González, allá en la sección quinta conocida tradicionalmente como el barrio de Xitotohtla, para ser más preciso, sobre la calle Revolución esquina con Veracruz donde estaba el consultorio del quiropráctico de Jesús Báez López.  Resulta que, esa mañana un joven de escasos 26 años de edad, hirió de bala a tres delincuentes y mató a dos de ellos cuando pretendían asaltar el consultorio de su padre. Por desgracia la hazaña también le costó la vida. Posteriormente fue identificado como Moisés Báez González, los asaltantes respondieron a tiros y lo mataron en el lugar. 

Vecinos narraron que escucharon disparos y al salir para saber qué sucedía, observaron a dos sujetos huir a bordo de un automóvil, a quienes más adelante detuvo la Policía Municipal. Estaban heridos de bala y fueron trasladados al Hospital General de Tlaxcala. Eran algunos de los maleantes, los otros ya estaban muertos

Según testimonios de vecinos y agraviados sobrevivientes, los delincuentes pidieron una consulta y fueron recibidos por Báez González, a quien después amagaron y le dijeron que se trataba de un asalto.

Recordemos que el joven, al ver a los sujetos armados, sacó del cajón de un escritorio un arma de fuego y disparó contra ellos, estos a su vez respondieron contra él.

Los tres delincuentes resultaron heridos, aunque en el lugar perdieron la vida el joven Báez González y uno de los asaltantes. En el nosocomio falleció otro de los ladrones.

Familiares, amigos, compañeros de trabajo, vecinos de la Sección Quinta y de otras comunidades de Zacatelco y del Estado, se dieron cita la mañana del 2 de mayo en la Capilla de la Santa Cruz Guadalupe, ubicada en la plazuela de Xitotohtla, para asistir a la misa de cuerpo presente que inició a las 9 de la mañana, dedicada a Moisés, el joven abogado.

“Ya no más muertes, no más desaparecidos, no más lágrimas, no más sufrimiento” fueron las palabras que el sacerdote encargado de oficiar la misa dirigió a la comunidad ahí reunida, que entre la consternación y la indignación participó del duelo que embarga a la familia Báez González y a los asistentes por la sensible pérdida del hijo, del hermano, del amigo, del conocido, del vecino, del novio, del valiente que defendió a su familia.

Posteriormente inició el recorrido a pie con destino al panteón municipal, ubicado en la Sección Primera de Zacatelco, era el último viaje, aquel sin retorno que algún día llegará. El escenario era conmovedor, más de veinte coronas, ramilletes y flores blancas empuñadas por cada uno de los asistentes, encabezaban el cortejo que era acompañado de música, para despedir al finado. 

Todos querían cargar el cuerpo, todos querían estar cerca de él, era la última ocasión. La multitud era incontable, gente y más gente lo acompañaba.  Siguiendo la tradición de Zacatelco, de momento los músicos comenzaron a tocar la entrada, fue un momento conmovedor; las personas que llevaban el féretro comenzaron a arrullarlo al ritmo de la música, los ramilletes comenzaron a bailar, a la vez, que jóvenes lanzaban porras a Moisés.

Moy, han pasado trescientos sesenta y cinco días, que han sido más largos sin ti. Nos queda el consuelo de tu presencia, de tus risas, de tus bromas y hasta de tus repentinos enojos; todavía resuenan tus pisadas por toda la casa, también ha quedado tu aroma y tu sapiencia. Pero sobretodo nos queda la satisfacción de tu valentía, del amor por tu familia y el respeto por la raza humana. Pensándolo bien, Moy tú no te has ido, porque sigues viviendo en el recuerdo de tu madre, hermanos, tíos, amigos y aunque extrañamos tu presencia física, sabemos que ahí estás para darnos vida.  

Comentarios y sugerencias: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

 

Noticias de Tlaxcala

Esta información es producto de la recopilación de los hechos suscitados en la región. Esta revista informativa es solo un medio de comunicación, los editores se deslindan de cualquier responsabilidad sobre la veracidad y legitimidad de los mensajes o contenido.

Correo electrónico: contrastetlax@gmail.com

Zacatelco, Tlaxcala