Miércoles, 29 Marzo 2017

E El baúl del recuerdo

Fallece Ángel Sabas Rodríguez Robles: Poinero de los voceadores de Zacatelco

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Hoy el Baúl de los Recuerdos se abre para comentar que eran los finales de los años veinte del siglo anterior, específicamente 1928, cuando en uno de los hogares del centro de Zacatelco nacía un pequeño al que sus padres pusieron por nombre Ángel Sabás, sus apellidos fueron Rodríguez Portillo. Fueron ocho hermanos: Félix, Columba, Carolina, Eloína, Rufino, Ricardo, Isidro y el propio Sabás; al paso de los años contrajo nupcias con Sofía Robles Grande, quienes tuvieron 4 hijos que son: Diego Guadalupe, Hortensia Jovita, Gloria y Maricela Rodríguez Robles.

A Sabás Rodríguez y sus siete hermanos les tocó jugar en la antigua explanada ubicada frente al templo de santa Inés, donde actualmente se ubica el parque de Zacatelco; conocieron la antigua barda del atrio de Santa Inés que era de adobe; fueron al mercado cuando estaba en el centro, conocieron el atrio cuando los difuntos se enterraban ahí y era sólo una explanada sin piso ni lajas, ni nada. 

Sabás Rodríguez Portillo fue uno de los pioneros de la venta de periódicos y revistas en Zacatelco. Resulta que aproximadamente en 1950 con el apoyo de don Francisco Moctezuma, quien tenía su puesto de periódicos y revistas en el portal chico de la ciudad de Tlaxcala.

Tal parece que en aquellos tiempos vender revistas y periódicos era una locura –digamos una odisea- pocas personas sabían leer y escribir; la economía del pueblo era precaria y no existía la cultura de la lectura, es más, mucha gente no sabía leer ni escribir. Aun así, decidieron poner un puesto de revistas y periódicos en su casa ubicada en la esquina Lerdo de Tejada y Domingo Arenas, ahí ya se podía adquirir el Sol de Tlaxcala y Puebla, El Heraldo, El Universal, El Excélsior, Ovaciones y desde luego, algunas revistas como: Lagrimas y risas, Libro vaquero, Memín Pinguín, revistas para adultos y muchos ejemplares más, y desde luego Kalimán, que resultó ser todo un éxito.

En aquellos años no era extraño ver caminar a la gente, joven o adulta o ir en su bicicleta llevando en la bolsa trasera del pantalón su revista o su periódico. Y claro, en las peluquerías no podían faltar.

En esos días Hortensia Rodríguez, Hermana de Diego e hija de don Sabás y doña Sofía, habla con el Señor Mario Vázquez Raña en las oficinas del Sol de Puebla, quien le otorga todas las facilidades para la distribución de los periódicos en Zacatelco.  Hacen los trámites para instalar el puesto en el lugar donde actualmente se encuentra -en el parque de la ciudad- frente a la parada de autobuses. Así es como dejan de depender de don Francisco Moctezuma y pasan a formar parte de la Compañía Periodística El Sol de Tlaxcala. Los primeros implementos fueron una tijera para exhibir los periódicos, unas tablas para acomodar las revistas y desde luego, una sombrilla grande que permitiría cubrirse, al menos un poco, del sol y de las inclemencias del tiempo.

Hortensia nos comenta que en los primeros tiempos el periódico lo traía el repartidor, pero debido a que en ocasiones le tocaba pasar tarde por Zacatelco optaron porque Diego lo fuera a recoger todos los días a las instalaciones del Sol de Tlaxcala, pues resulta que existen personas que a las 6:30 A.M. ya están esperando para adquirir su periódico favorito. Actualmente Maricela Rodríguez Robles, se encarga de repartir los diarios a domicilio, cuando alguna persona solicita alguna suscripción, desde luego, por el mismo costo.

Rodríguez Robles comenta que Zacatelco es uno de los lugares que fomenta la lectura en el Estado y la compra se da por tradición, es decir, si el padre compraba El Sol de Tlaxcala, ahora los hijos lo siguen comprando, esa es parte del legado que nos han dejado.

Desde luego, a través de los años se han tenido muchas satisfacciones y anécdotas de los distribuidores de El Sol de Tlaxcala, se generan lazos de amistad, se logran descifrar las formas de pensamiento, pero sobretodo, se han cultivado muchos amigos.

Existen otras versiones donde se comenta que el primer voceador en Zacatelco fue don Alberto Bueno y posteriormente Filomeno Portillo, cerca de la casa de don Sabas. Imagínese el escenario. Todos los caminos estaban sin pavimentar, así que ya se supondrá como se ponían las calles en época de lluvias, las polvaredas en época de secas y los ventarrones cuando corría el viento.  Los camiones venían de San Pedro, El Carmen Aztama, San Luis Teolocholco y San Francisco Tetlanohcan por la Avenida Libertad, daban la vuelta en la calle Independencia, en la esquina donde muchos años estuvo la tienda de don Elpidio Carreto y de ahí volvían a dar la vuelta en la calle Domingo Arenas, frente a la Parroquia de Zacatelco, que en aquellos años estaba abierta a la circulación vehicular.

En días pasados falleció Don Sabás Rodríguez Portillo, con él se va una gran historia de los voceadores en Zacatelco. Hoy con toda seguridad podríamos decir: EXTRA, EXTRA FALLECIÓ DON SABAS RODRÍGUEZ PORTILLO, QUIEN MANTUVO INFORMADO A ZACATELCO, AL MENOS POR 67 AÑOS. DESCANSE EN PAZ.

 

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