Jueves, 23 Marzo 2017

D Desarrollo Humano

“Haz de cuenta que te estoy mirando”

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 “Pisando los talones del zapato: Recuerdo brevemente una historia en donde un niño vivía grandes aventuras en los hermosos y coloridos bosques de Petunia, su andar, atravesando y corriendo en su diario vivir, por los ríos y veredas que conducían a su hogar, el contacto con la naturaleza y las mil ilusiones que formaba en su mente; donde su felicidad reboza como eco en cada árbol.

La suspicacia de mantenerse sin caer ante los brincos energéticos que su cuerpo lo impulsaban a realizar, a seguir sin desfallecer, su amigo inseparable, un noble sabueso, testigo y cómplice de cada una de estas aventuras lo acompañaba compartiendo con alegría mutua la alegría de este pícaro graciosin"…

¿Será aquel niño quien  representa a cada uno de nosotros?, ¿será aquel  momento cúspide en   donde deseamos atrapar una mariposa, el meter un gol sin importar la lluvia que cae a torrenciales  sobre nosotros mismos que no logra apagar las risas de alegría de niños jugando?,  quizás sea el  momento de reflexionar y darnos cuenta que algunas cosas han cambiado, los horarios ya no son los mismos, los juegos van quedando atrás, los momentos en que  mami nos miraba y en lugar de enojarse por las travesuras  que se le cometían, la hacían  reír,  sin importar las necesidades que se  suscitaran  en el hogar en ese momento, el pan que faltaba en la mesa o el dinero insuficiente que a pesar del esfuerzo realizado en muchos casos tardaba en llegar… sin embargo, mamá  regalaba algo más preciado, su amor y su hermosa sonrisa que aliviaba todo y dibujaba en nuestros rostros gran felicidad.

Un día entraste a la escuela, no es que la escuela sea mala, pero marca los primeros cambios drásticos en las actividades humanas, indica que estamos creciendo y adquiriendo las primeras responsabilidades sociales individuales, ahora a los niños ya no les gusta una paleta de caramelo, una pelota de plástico, un trompo o balero, en muchos casos exigen aparatos que en ocasiones, destruyen su vida,  su alma, sentimientos nobles, que en muchos casos los apartan de la familia, de la integración social adecuada o bien de ellos mismos generando ausencias emocionales.

Cada niño está en nuestro ser interior, no olvides que la belleza se encuentra en las cosas sencillas y el empeño que pones en hacer cosas por los demás, si este niño en algún momento cayó, resbaló o cometió desaciertos, es el momento de ayudarle a levantarse, es momento de levantarte, de dejar atrás todo cuanto pueda dañarte, dar gracias por el regalo de vida que algo o alguien superior nos brinda y disfrutar del día a día… (Anna Hernández Pérez)”.

Amable lector, a través de los medios de información me enteré en estos días sobre la “desaparición “ de unos jóvenes menores de edad mismos que al parecer ya han sido localizados por sus padres (los demás datos no los menciono por respeto a los jovencitos y a sus familiares), también en semanas pasadas los medios hablaban sobre una tragedia al interior de una escuela en Monterrey,  así podríamos mencionar diferentes momentos poco agradables que se vienen suscitando cotidianamente, mismos que alteran las emociones, conductas y estados de ánimo de la sociedad y por supuesto de las familias afectadas en general, de manera personal considero que no se trata de buscar culpables ante estas reacciones sociales, no se trata de confundirnos más ante el aparente análisis de buscar justificaciones ante los diferentes problemas que atañen a la sociedad, de decir si es culpa del gobierno, de la inflación económica, de la inestabilidad del dólar o de que algún presidente extranjero o nacional pueda  participar en el desajuste social.

Es momento de acercarnos a la familia, de establecer diálogos de confianza, reforzar sentimientos y valores humanos nobles que le permitan a cada integrante de la familia sentirse satisfecho de pertenecer a esa familia y saber lo importante que son el uno para el otro, no se trata solamente de tener la despensa repleta de alimentos, el auto en buenas condiciones o el hogar y cada uno de los hijos con la mejor tecnología de moda, es fomentar en nuestro hogar, el respeto mutuo, la valoración a la vida en todas sus manifestaciones, reconocer la presencia de Dios en la manera y planteamientos religiosos que cada quien deseé pero saber que no somos omnipotentes que somos seres humanos y si bien es cierto vamos en busca de desarrollo constante, también es cierto que hay limitantes humanas.

Es momento de dejar de crear luchas generacionales, la edad cronológica es mentira que sea una barrera para tener preferencias a fines, llegar a acuerdos y sin abusar de la confianza, sea también la razón para que cada generación aporte y se enriquezcan mutuamente con lo que cada cual conoce, compartir conocimientos, experiencias, criterios y sentimientos, la tecnología es una herramienta, no permitamos que en lugar de unirnos sea para separar  o crear ausencias; “hay que estar, estando de verdad”.

A mis seres queridos desde hace muchos años ya, les he mencionado: “La mejor manera de ayudarme a estar bien, es saber que tú estás bien; lo demás viene naturalmente”. Mi papá nos decía cuando yo era aún muy pequeño y cada vez que tenía que salir alguno de nosotros o él al irse a trabajar; “haz de cuenta que te estoy mirando” y efectivamente aún a la fecha mucho de lo que hago, lo hago “como si me estuviera viendo” en ese momento, y no para sentir miedo o temor, más bien para reforzar la seguridad de saber que si en ese momento me estuviera viendo aprobaría mis decisiones porque confía en que haré bien las cosas.

¡Soy Anastasio Díaz Meléndez, promotor del potencial y desarrollo humano!!

 

Noticias de Tlaxcala

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